Es momento de seleccionar en qué empresas tecnológicas invertimos

Cuando hablamos de invertir en empresas tecnológicas es inevitable hacer mención a la primera bolsa electrónica del mundo, es decir al Nasdaq. Su primera sesión tuvo lugar el 8 de Febrero de 1971, en la que empezaron a cotizar más de 2.500 acciones distintas. Ahora bien, no fue hasta 1.980 cuando el Nasdaq se consolidaría y conseguiría convertirse en el índice de referencia mundial de las acciones tecnológicas. En el Nasdaq, a día hoy, se mueven 6 billones de acciones por día y cotizan 3.800 compañías, donde solamente las 100 más importantes tienen una capitalización que ronda los 18 billones de dólares.
A lo largo de todos estos años de historia es fundamental que revisemos lo ocurrido en dos periodos muy significativos y que coinciden con los dos picos que se pueden observar en el grafico nº 1.

El primer pico hace referencia a la burbuja punto-com que explotó en Marzo del año 2.000 y el segundo corresponde al momento actual de valoraciones en máximos donde el Nasdaq cotiza en torno a los 8.160 puntos.

Evolución histórica Indice Nasdaq Composite ajustado por la inflación
Grafico nº 1 – Evolución histórica Indice Nasdaq Composite ajustado por la inflación Fuente: Macrotrends

Una interpretación básica del gráfico nos indicaría que muy posiblemente este no sería el mejor momento de entrada observando lo ocurrido en el pasado y teniendo en cuenta los niveles de cotización alcanzados en la actualidad. Pero, lo mismo que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras para lo bueno, tampoco lo hacen para lo malo.

A partir de 1998 empezaron a cotizar compañías que por el mero hecho de tener una “e” o “com” como acompañantes a sus nombres comerciales vieron como sus cotizaciones se disparaban rápidamente, tal situación se produjo porque los inversores descontaron unas expectativas futuras de elevados crecimientos de los beneficios que no estaban sostenidas por unos fundamentales solidos sino por el nuevo paradigma que supuso la utilización a escala global de internet.

Se pensaba que el acceso a la red iba a permitir a las empresas tecnológicas aumentar la cuota de mercado de forma exponencial con costes de estructura muy bajos, lo que redundaría en elevados retornos para sus accionistas. Hay que señalar, que a excepción de unas pocas compañías, en la mayoría de aquellas tecnológicas hoy desaparecidas, sus cuentas de resultados mostraban perdidas, pero como toda gran burbuja que se precie, gozaron de ingente financiación, proveniente tanto de fondos de capital riesgo como de las salidas a bolsa.

Pero aquella nueva economía, tal y como la definió Brian Arthur, basada en el conocimiento y no en la fabricación iba a desaparecer de un plumazo, a partir del 10 de Marzo de 2000, se produjo una caída en el vacío que llevo a la liquidación de empresas y a asumir pérdidas totales en las inversiones en empresas tecnológicas por parte de millones de inversores, sobre todo minoristas que no contaban con el correcto asesoramiento financiero.

Pasados casi 20 años, nos volvemos a encontrar en una situación en la que el Nasdaq ha tocado techo en valoración y capitalización, lo cual puede hacer dudar a muchos inversores, pero el mercado de las compañías tecnológicas en nada se parece a aquel de principio de siglo.
Cualquier compañía está condicionada por el riego de obsolescencia ya sea de sus productos y procesos, pero en especial las empresas tecnológicas debido a la naturaleza cambiante de la misma hace que ese riesgo sea más elevado, lo cual reduce su competitividad y por tanto puede comprometer su futuro- sin ir más lejos Nokia fue la empresa más influyente en el desarrollo de la industria móvil de toda la historia junto con Apple y hoy aspira a entrar en el TOP 10 de fabricantes mundiales.

Se repite el techo en empresas tecnológicas

Es muy importante analizar en estos momentos como los cambios tecnológicos, que se producen con mucha mayor rapidez que hace dos décadas, pueden afectar y por tanto debemos identificar aquellas compañías que más pueden estar expuestas a la aparición de una nueva tecnología disruptiva.

Debido a la dificultad que conlleva el proceso de identificación se debe evitar el seleccionar solo unas pocas compañías tecnológicas en nuestra cartera de inversión, aunque tengamos la tentación de hacerlo ya que todos conocemos o hemos oído hablar en mayor o menor medida de las compañías conocidas como FAANG- Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google (ahora Alphabet).

Las FAANG son compañías de capitalización grande, se encuentran posicionadas en el top 10 por capitalización del S&P 500, que se centran en tecnología y servicios de internet. Son consideradas empresas de crecimiento debido a que sus beneficios anuales crecen muy por encima de los de sus competidores de mercado. Todas ellas representan el 55% del beneficio del Nasdaq y así mismo representan el 40% de los retornos que genera el S&P 500.

Si analizamos el PER-indica que número de veces el beneficio neto de una empresa se encuentra incluido en el precio de una de sus acciones- de las FAANG puede que algunas veces las valoraciones no representen los posibles flujos de caja de las compañías. Tomando como ejemplo Amazon, tiene un PER de 96 veces lo cual nos indica que aun siendo una compañía de crecimiento que generó en 2018 19.400 millones de flujo de caja, debería multiplicar por 4 sus beneficios por acción para tener una valoración ajustada. Con esto no quiero decir que Amazon no sea capaz de generar ese incremento de beneficios, pero lo que está claro es que deberá hacer las cosas muy bien para conseguirlo.

Conclusiones

Como asesor financiero veo más valor en una estrategia de inversión en la que se aplique un estilo centrado en el Growth At a Reasonable Price (Crecimiento a un Precio Razonable), buscando empresas con buenos equipos directivos, con flujos de caja sólidos, con poder de precios o que puedan ser posibles objetivos de adquisiciones y con valoraciones atractivas.

Descartaría compañías que se fundamenten en un único producto y compañías con demasiadas adquisiciones sin propio crecimiento orgánico, en ningún caso incluiría compañías con flujos de caja negativos o perdidas, como sucedió a principios de siglo, negocios cuestionables en el medio plazo, y empresas muy sobre valoradas aunque formen parte de la FAANG o que sean posibles víctimas de cambios tecnológicos.

En este posicionamiento actual apostaría sobre todo por los semiconductores ya que son el desarrollo económico futuro, elementos esenciales en casi cualquier industria además de ser un punto estratégico clave en el sector de defensa de los países y con una fuerte demanda de países tanto desarrollados como en vías de desarrollo.

Fuente: Columbia Threadneedle Investments

En definitiva, la única forma de eliminar riesgo no sistemático de las carteras de renta variable es realizando una correcta diversificación de los activos que las componen. Una de las recomendaciones que damos a nuestros clientes es que en estos momentos es necesario invertir en empresas tecnológicas, pero no a través de una selección de acciones de compañías “conocidas por todos” o mediante un fondo de inversión tecnológico cualquiera. Se deberán seleccionar aquellos vehículos de inversión que cumplan con los requisitos antes mencionados.

Para ampliar información no dude en contactar con nosotros en Palenzuela Inversiones Financieras EAF, estaremos encantados de atenderle.